miércoles, 14 de enero de 2009

Verano vs invierno


Gritó. Su rostro enrojeció de golpe convirtiéndose en fiel reflejo del calor que sufría por dentro. Calor de rabia, calor de odio. Sus manos se adentraron en su propia cabellera, se cerraron y comenzaron a tirar. Seguía gritando. Deseaba que la oyese, que fuera consciente del dolor que le había causado… pero él, lejano a todo sentimiento ajeno, le había dado la espalda. Rechazó el abrazo que ella le quiso dar una vez, la luz que siguió ofreciéndole, día tras día, hasta que sus fuerzas menguaron y su corazón se congeló.

La nieve caída aquella mañana presagió la muerte anunciada de la niña que pretendió su amor bajo la luna estival. Debía aceptarlo, junio había dado paso a enero,… y otras manos eran dueñas de su recién estrenado cuerpo en libertad.

domingo, 11 de enero de 2009

Fin

Una puerta que se cierra.
Un corazón que se rompe.
Una vida que sigue.
Unos labios que se cierran.
Una lágrima que resbala.
Una mirada que se aparta.
Unos pies que se alejan.

viernes, 9 de enero de 2009

... vacío

Caja Vacía, de Jorge Oteiza


Vacío.
No hay palabras.
De repente se fue, mi musa digo.
Sería un hombre, seguro.
Siempre se van cuando menos lo esperas.
Cuando más los necesitas.
Cuando más los quieres.

Vacío.
Hoy ha nevado.
En la calle. En mi corazón.
Incoloro. Sin sentimientos.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Mentiras


Si vas a volver a mentirme, no quiero que malgastes saliva.
Ahórrate palabras, silencios, miradas,…
Puedo vestirme de apatía para no sentir nada.
O de niña tonta para alimentar tu ego.

Fortaleza,
Desafío,
Desconsuelo,
Rabia,
Lágrimas,
Y al final
Impotencia.

Tú te creces y yo tropiezo.
La caída ya no es tan larga
Ni el golpe tan brusco.
Si vas a volver a mentirme, date la vuelta y vete.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Entre tu amor y mi cordura


Sonríes hasta desarmarme.
Y entonces atacas.
Preso de tu propio ego,
Seguro de tenerme.

Me tocas hasta desangrarme.
Líder indiscutible de mis sentidos.
Me ciegas, me ensordeces,
Tu piel en mi boca,
Tu perfume adentrándose en mi cuerpo.

Me miras hasta…
Hasta que me escondo.
Temerosa de la niebla
Que confunde mi razón.

Doy un paso adelante
Y te amo.
Un paso atrás al momento
Y te sigo amando.

He de decirte adiós.
La locura comienza a devorarme.
Mis dedos sólo escriben tu nombre
Y mi alma sólo quiere olvidarte.

martes, 25 de noviembre de 2008

Las miraditas de un hijo

Esta canción despierta en mí todo un volcán de ternura y amor maternal. Hoy estoy ñoña. ¿Por qué? Porque mañana mi retoño cumple dos años. Me lo voy a comer con leche y galletas, por si alguien se apunta...

Además quiero agradecerle a Vanito, aunque no lo vaya a leer, su amistad y el haber compuesto este peazo de tema. ¡Sabes que te adoro!

Y a mi enano, a Danel, dejarle escrito que es el hombrecito de mi vida y que lo quiero un montonazo, que pa eso soy su madre y le voy a estar besando delante de todo el mundo aunque tenga 15 años y se avergüence de mí. ¡Queda dicho!

De cuando me dijiste gracias

Cuando un amigo, al que aprecio especialmente, me dedica unas palabras bonitas, y encima no me las esperaba, me provoca un qué sé yo que sube desde el estómago hasta la garganta que me da fuerzas para seguir viviendo, al menos un día más, con curiosidad de ver lo que deparará el destino de cara a mañana.

Esta tarde me ocurrió algo así. Por eso he decidido dedicarle este post a ese amigo que de un tiempo a esta parte se ha convertido en uno de esas personas imprescindibles, de esas que si las pierdes duele, uno de esos considerados "mejores amigos". A parte de eso, me declaro una fan de su música, de sus letras, de sus directos tan sorprendentes y divertidos, de su escritura y de su interior.

Una de las canciones que más me gustan es ésta, Caridad. Y él es Julio Hernández, Trovador 2.0, cubano.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Lluvia sobre mi cabeza


Vivo en perpetuo estado de tormento
con la lluvia cayendo sin cesar sobre mi cabeza
empapadas las ideas
resfriadas las ilusiones.

La culpa viene y va
como amante enfermiza
se abalanza sobre mí
y devora mi cordura.

El frío se apodera de mi cuerpo
acurruco mi alma
guardo un vago recuerdo:
"no llueve eternamente"
y me duermo.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

La escalinata de la Universidad de La Habana


Esta mañana me acordé de uno de los momentos más divertidos que pasé en uno de los viajes que hice a Cuba. Dio la casualidad que a finales de marzo de 2005 se celebraba en La Habana un aniversario importante (no me acuerdo del número) de la "Unión de Jóvenes Comunistas" y de los "Pioneros de José Martí". Yo estaba ilusionadísima con poder asistir a las actividades que se hicieran ya que era una forma de acercarme aún más al pueblo cubano, con su idiosincrasia, su cultura y su día a día como ciudadanos de un país único en su forma de gobierno y política.

Sin ánimo de entrar en esto último, me enteré que una de aquellas noches había un macroconcierto en las escalinatas de la universidad. Un lugar espectacular. Bajo la larga escalera, el escenario. No faltaban las insignias y la propaganda castrista, así como los retratos del Ché Guevera y Camilo Cienfuegos. El lugar estaba lleno de jóvenes estudiantes, cubanos y lationamericanos, que vibraban con cada nota que les llegaba desde abajo. Hubo apagones repentinos, fallos técnicos. Nadie se sorprendió. Estábamos en Cuba, y esas cosas pasan a menudo.

Entre los grupos que tocaron estaban Moneda Dura y Buena fe. A los primeros ya los conocía. A los segundos, pegando fuerte en la isla en ese momento, no pero me encantaron. Más tarde me haría con su disco "Corazonero".

He rescatado este vídeo "Todos nacimos ángeles".

Hablando con tu recuerdo


¿Que si sigo pensando en ti? Qué preguntas haces. Claro que sí. Desde el día en el que te conocí, desde aquella tarde en la que nuestros ojos, y todo nuestro cuerpo después, se cruzaron. Saltaron chispas ¿te acuerdas? Los que se encontraban a nuestro alrededor no podían evitar mirarnos. Todavía me pregunto si lo hacían por el contraste de nuestras pieles o por la luz que irradiábamos en cada mirada que nos dedicamos. ¿Quién sabe? Además, ¿qué importa ya? Curiosamente mis ojos sólo encuentran tranquilidad cuando se pierden en la negrura de los tuyos, y a la vez chocan contra su perdición, contra el sufrimiento de no poder tenerte.

¿Y tú? ¿Sigues pensando en mí? Sé que no lo hiciste mucho. Tu ilusión por lo que teníamos te duró poco. Apenas unas horas, unos días, no más de un mes. No entiendo cómo me he aferrado tanto a tu recuerdo. Nunca me diste un atisbo de esperanza. ¿Sabes? Tengo la certeza de que mi corazón deseaba ser querido, y se sentía cómodo entre tus manos. A ti te quemaba y lo arrojaste al suelo.

Aún mis labios, a pesar de haber sido besados por otros labios, anhelan los tuyos. Sí, de verdad, no te miento. Sólo me volviste a besar una vez más, a regañadientes ¿recuerdas? En la oscuridad de aquel lugar y sorprendidos únicamente por los faros de los coches que pasaban. Parecíamos niños avergonzados, adolescentes ansiosos que no saben muy bien qué tecla tocar para que el acto no fuera malinterpretado.

Daba igual la tecla que tocaras. Yo ya estaba más que hundida. Todo lo que había construido los últimos años estaba a punto de desmoronarse. Entraste con fuerza, como un huracán. Y ¿sabes qué es lo que más me ha dolido? Que te fueras con la misma potencia con la que entraste dejando todo en ruinas. He tenido que ir piecita a piecita reconstruyendo mi pequeña isla para dejarla tal y como estaba.

Todavía me pregunto porqué una de las calas más hermosas la he reservado para ti. No pierdo la esperanza de volverte a encontrar como aquella primera vez. En vez de la ciudad, será el horizonte el que nos vea pasear de la mano.