jueves, 7 de enero de 2010

Propósitos para 2010

1. Cuidar a mis amig@s y a mi familia, más de lo que lo he hecho en los últimos tres años.
2. Dejar marchar a los que no me quieren a su lado porque es su decisión, y es respetable.
3. No sufrir de forma gratuita.

domingo, 3 de enero de 2010

Des-balance del 2009

Querría haberme sentado a hacer un balance en serio de lo que ha sido 2009.... pero no lo voy a hacer. ¿De qué serviría? No me gustaría volver a reescribirme, a reescribirte y rodar sobre la misma mierda una y otra vez.


No, no voy a hacerlo. Porque las cosas que fueron ya no serán. Las oportunidades llegan a cuenta-gotas y a veces no las aprovechamos. O tenemos miedo. O somos muy impulsivos. O simplemente no nos ponemos de acuerdo.


Y luego nos lamentamos. O no.


A pesar de ser un tópico, la entrada en el 2010 va a ser un borrón y cuenta nueva. Mi vida empieza a equilibrarse y quiero aprovechar al máximo esta estabilidad emocional, por muy aburrida que a veces resulte. No quiero volver a sentirme cómoda en los desvaríos, en las idas y venidas de este corazón desvocado. Porque esa sensación dura poco. Lo que la eternidad de un instante.


No quiero estar poseída de nuevo por esa congoja de no tener una moneda en el bolsillo. De que el dinero se va nada más entrar. De no llegar. No, no voy a hacer balance del 2009 porque sería hacerlo de los cuatro últimos años. Me tendría que volver a arrepentir de muchas cosas. Y no quiero perder el tiempo en ello. Prefiero dedicarlo a enmendar mis errores.


Y no quiero hacer resumen porque lo que está por venir es sin duda mejor de lo que ya pasó. Porque lo que queda atrás duele, y el futuro está pintado de azul. Azul esperanza. Azul alegría. Azul amor. Azul, azul.


Adiós 2009, 2008, 2007, 2006... ¡Bienvenido 2010!

jueves, 31 de diciembre de 2009

Gritos en silencio

Anocheció. Lucía se fue a su habitación, cerró la puerta y se metió en la cama. A pesar de los esfuerzos por mantenerse despierta, el cansancio la venció. No debió pasar ni una hora cuando el ruido de la manilla, abriéndose suavemente, la despertó. Una sombra grande, amenazante y tan negra como la noche, se coló sigilosamente en la estancia, provocando que su corazón latiera a gran velocidad. La puerta se cerró. Y su inocencia se quedó allí, presa, para siempre, una vez más.

No supo discernir entre lo que estaba bien y lo que estaba mal. No supo qué hacer. Ni siquiera tuvo el valor de decir que no. ¿De qué hubiera servido? Tan sólo tenía cuatro años y eso la convertía en un ser frágil e ignorante.

Casi tres décadas después, la culpabilidad se había convertido en su mejor amiga. La introversión se había instalado y no parecía tener muchas ganas de abandonarla. El odio le corría por las venas disfrazado de sonrisa forzada y mirada esquiva. Y en su memoria, gritos en silencio.

(Publiqué y volví a esconder esta entrada... sin embargo, quiero volver a sacarla. No deseo que se quede en el olvido)

martes, 1 de diciembre de 2009

¡Corred malditas bastardas!

El ansia de escribir corre más que mis musas.
Nunca fui buena en esto.
Tengo una visión y la plasmo, sobre las teclas de este maltrecho ordenador.
O en un arrugado papel, con letra ilegible pasados cinco minutos.

Son lentas. Creo que son los genes.
Yo les animo a que corran más pero están cansadas.
Es normal, todo el día trabajando y yo obligándolas a meter horas extra.
Gratis por supuesto.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Negro sobre blanco

La oscuridad puede ser un gran refugio
en los días nublados y grises.

No tengo que cerrar los ojos para imaginarte.

Basta con mirar aquella pared,
y tu silueta se dibuja nítida.

Blanco sobre negro.
O negro sobre blanco.

jueves, 29 de octubre de 2009

Si supieras...

Si supieras cómo te recuerdan mis manos,
despertaría tu piel con instintos olvidados.

martes, 1 de septiembre de 2009

martes, 28 de julio de 2009

Recuerdos de la ciudad empedrada



Una a una contaba las piedras del camino. De formas diferentes y ensambladas a la perfección para dar forma, en su totalidad, a la ciudad empedrada.

Las luces la iluminaban dándole un halo de magia y romanticismo que la obligaban a no poder sentirse de otra manera. Estaba enamorada y eso era un hecho.

“Nadie te besará como lo hago yo”. Su tono denotaba seguridad, y una pizca de arrogancia. Ella rió, incrédula.

A pesar del tiempo pasado y la distancia, las recordaba, como palabras pronunciadas la noche anterior.

Y aún busca, desesperada, otros labios que la besen como lo hicieron los suyos.

A Roma y a lo que allí se quedó.

viernes, 19 de junio de 2009

¡No en mi nombre!

Esta mañana otra vez el lastre que nos impide crecer en este país al que amo profundamente, ha vuelto a horrorizarnos. Ha asesinado, no a un policía, sino a un vecino de toda la vida de Arrigorriaga, a un padre, un marido, un hermano, un amigo.

Esta mañana no he querido quedarme callada. Creo que los vascos, todos, de izquierda y de derecha, los abertzales y los constitucionalistas, debemos empezar a dar la cara, debemos decirle a ETA que éste no es el camino. Que su mal llamada democracia no es más que hipocresía. Que están perdiendo los valores; manchando de sangre un país hermoso; llenando de lágrimas los ojos de la mayoría de nosotros que empezamos a atrevernos a ir con la cabeza bien alta y sin miedo. Soy vasca, y estoy muy orgullosa de ello. Soy vasca, hija y nieta de inmigrantes extremeños y manchegos que vinieron en busca de un futuro mejor. Soy vasca y hoy me he sentido más vasca que nunca, más vasca que ellos que dicen luchar por su pueblo.

Esta mañana me he acordado de una canción que expresaba lo que sentía. No habla exactamente de la problemática que vivimos aquí pero sí se puede extrapolar. Hay un par de frases que dicen lo siguiente:

"No hay una piedra en el mundo que valga lo que una vida... a nadie le di permiso para matar en mi nombre!"

Las hago mías y lloro.


jueves, 18 de junio de 2009

Una año. 365 días.


Exíliate en la oscuridad de aquel rincón porque todavía me dueles. Una eternidad pensando en ti se hace eterna. Demasiadas palabras te traen de vuelta. Canciones que se acaban rayando, en silencio. Tu voz es placer doloroso o dolor placentero; tortura al fin y al cabo. Te poseo, sólo en mi locura. Otros brazos te mecen esta noche. Ahogaré tus besos en ácido. Deseo diluirte y hacerte desaparecer. No para siempre. Sí para nunca.