jueves, 18 de junio de 2009

Una año. 365 días.


Exíliate en la oscuridad de aquel rincón porque todavía me dueles. Una eternidad pensando en ti se hace eterna. Demasiadas palabras te traen de vuelta. Canciones que se acaban rayando, en silencio. Tu voz es placer doloroso o dolor placentero; tortura al fin y al cabo. Te poseo, sólo en mi locura. Otros brazos te mecen esta noche. Ahogaré tus besos en ácido. Deseo diluirte y hacerte desaparecer. No para siempre. Sí para nunca.

2 comentarios:

cerillas Garibaldi dijo...

Tantos nuncas!!! ¿verdad Oi?

En cambio los Siempres nunca salen en la baraja.

Un besazo Siempre y Nunca dejaré tus Escritos, Ignacio

Oihana dijo...

Gracias Ignacio. Tienes razón, demasiados nuncas. Con lo bonito que un suena el siempre (mientras dure).

Intento acceder a tu blog para leerte y no me deja. Parece que estoy bloqueada. :-((

Un besazo enorme!!!!!