viernes, 7 de noviembre de 2008

Verte dormir




El silencio reinaba en toda la casa. Lucía se encaminó hacia la habitación cuya puerta, entornada, ocultaba la cama donde debía estar tendido Carlos. Dio un paso tras otro, despacio, casi haciendo equilibrismos, para no hacer ruido. En el preciso momento en el que su mano se apoyó en el marco de la puerta, la madera crujió debajo de sus pies y Lucía, en un acto reflejo, la mandó callar.

Esperó, concentrada en cualquier ruido que pudiera venir de la estancia. No deseaba despertarle. Le gustaba verle dormir, tranquilo, bello. Animada por el silencio, siguió su ruta. Abrió la puerta y sus ojos se clavaron en el espejo que reflejaba la cama y sobre ella el cuerpo inerte de Carlos. Se giró y se sentó sobre el colchón, tímidamente. Y se quedó allí, mirándolo.

Lo amaba tanto que le dolía. ¿Cómo era posible? Todas las líneas de su rostro le resultaban hermosas. Aquellos ojos negros, ahora ocultos tras los párpados completamente relajados, la seducían cada vez que se fijaban en ella. Estiró el dedo índice y se paró a dos milímetros de sus labios. Se paseó de un lado a otro de su boca, sin tocarla. Con ella le había dado los besos más apasionados que jamás nadie le hubiera dado. De ella habían salido las canciones más hermosas que nadie jamás le hubiera dedicado.

No pudo contener sus deseos. Lucía acercó su rostro al de Carlos y besó sus labios. “Te regalo mi eternidad”.

2 comentarios:

cerillasGaribaldi dijo...

Pues ya está, ya he leído tus escritos desde febrero. Tu curiosidad por la magia de Kika me trajo hasta aquí, leí Desecha y supe que tenía que mirar atrás.

Me he visto reflejado en muchos de tus escritos: la Frontera maternal, la sensación de estar perdido en La Revolución, la eternidad de un segundo verdadero o el castigo de las palabras vacías.

Y lo que realmente me duele es la impotencia de la Búsqueda, el sabor agridulce de la decisión que por miedo, como bien dices, nunca nos atrevemos a afrontar. Me has 'tocado' el barco varias veces, pero todavía no está 'hundido', lo estará cuando llegue la rotura, cuando el dolor acabe con el dolor, cuando esté deshecho...

ESCRITOS es como una bola de cristal que me anticipa mis propios pensamientos, eres la profetisa que me avisa del llanto y la angustia futuros, y encima me golpea con palabras de amor que penarán aún más el calvario.

Ha sido un placer encontrarte, muchas gracias, y si no es indiscreción, y a pesar de la distancia que marca el lugar y el tiempo, me encantará seguir leyendo tus Escritos.

Agur, Ignacio

Oihana dijo...

Vaya... es la crítica más profunda que me han hecho nunca. Me has dejado impresionada. Escribo por pura casualidad. Gracias por todo. El placer ha sido mío. Pásate por aquí cuando quieras.
Te hice una visita pero debo hacerlo con más tiempo, sin prisas ni interrupciones.
Hasta pronto!
Oihana