miércoles, 19 de noviembre de 2008

Hablando con tu recuerdo


¿Que si sigo pensando en ti? Qué preguntas haces. Claro que sí. Desde el día en el que te conocí, desde aquella tarde en la que nuestros ojos, y todo nuestro cuerpo después, se cruzaron. Saltaron chispas ¿te acuerdas? Los que se encontraban a nuestro alrededor no podían evitar mirarnos. Todavía me pregunto si lo hacían por el contraste de nuestras pieles o por la luz que irradiábamos en cada mirada que nos dedicamos. ¿Quién sabe? Además, ¿qué importa ya? Curiosamente mis ojos sólo encuentran tranquilidad cuando se pierden en la negrura de los tuyos, y a la vez chocan contra su perdición, contra el sufrimiento de no poder tenerte.

¿Y tú? ¿Sigues pensando en mí? Sé que no lo hiciste mucho. Tu ilusión por lo que teníamos te duró poco. Apenas unas horas, unos días, no más de un mes. No entiendo cómo me he aferrado tanto a tu recuerdo. Nunca me diste un atisbo de esperanza. ¿Sabes? Tengo la certeza de que mi corazón deseaba ser querido, y se sentía cómodo entre tus manos. A ti te quemaba y lo arrojaste al suelo.

Aún mis labios, a pesar de haber sido besados por otros labios, anhelan los tuyos. Sí, de verdad, no te miento. Sólo me volviste a besar una vez más, a regañadientes ¿recuerdas? En la oscuridad de aquel lugar y sorprendidos únicamente por los faros de los coches que pasaban. Parecíamos niños avergonzados, adolescentes ansiosos que no saben muy bien qué tecla tocar para que el acto no fuera malinterpretado.

Daba igual la tecla que tocaras. Yo ya estaba más que hundida. Todo lo que había construido los últimos años estaba a punto de desmoronarse. Entraste con fuerza, como un huracán. Y ¿sabes qué es lo que más me ha dolido? Que te fueras con la misma potencia con la que entraste dejando todo en ruinas. He tenido que ir piecita a piecita reconstruyendo mi pequeña isla para dejarla tal y como estaba.

Todavía me pregunto porqué una de las calas más hermosas la he reservado para ti. No pierdo la esperanza de volverte a encontrar como aquella primera vez. En vez de la ciudad, será el horizonte el que nos vea pasear de la mano.

1 comentario:

cerillasGaribaldi dijo...

Yo sigo pensando en tí desde que llegué a estos Escritos. Te espero y me espero antes de pulsar estas teclas.

Consigues que me duelan tus palabras por ese amor ajeno a mi vida.

El horizonte es la línea de nuestras vidas, no hay lugar sin horizonte, solo el espacio estelar, las suaves estrellas negras que nos regala Antony:

http://www.youtube.com/watch?v=Q_qRCMXWDe4

Pero como el Paraíso es muy difícil de encontrar, es mejor seguir luchando contra tus puños de amor:

http://www.youtube.com/watch?v=CImsEJHYyv4

Te lee, Ignacio