viernes, 6 de febrero de 2009

Apología de una ciudad I. Llegada.

La Habana en marzo de 2005

Tan sólo tuvo que dar un paso fuera del avión para que un fuerte golpe de calor lograra ahogarla. Por fin, ¡había regresado a casa! Respiró profundamente, nerviosa. Los olores de su tierra eran distintos, a fruta muy dulce, a sudor, a gasolina y a vida.

La Habana podría ser muchas cosas pero sobre todo era una ciudad de contrastes. El ruido de los viejos coches americanos se mezclaba con el son; la clave y el guaguancó con los gritos en el mercado; y las piezas del dominó al que jugaban unos viejecitos en la esquina con el reguetón en el radio-casette a todo volumen de los chicos del barrio.

El blanco de las sábanas colgadas en los balcones contrastaban con las licras rosa fucsia de la mujer que caminaba despacio ante la atenta mirada de un grupo de hombres de muy diferente edad; el humo negro de las guaguas; el amarillo del sol y el verde del mar; azul, blanco y rojo.

Se sentó a la sombra de un frondoso árbol en el Paseo del Prado, junto a los leones que lo custodiaban. Deseaba observar lo que ocurría a su alrededor. Eran tantos los años que había pasado fuera de la isla que sus ojos necesitaban acostumbrarse al nuevo paisaje, que por otro lado seguía siendo igual. Para La Habana los años pasaban como si nada. Tal vez una nueva grieta en la fachada de un edificio y poco más.

Un mulato pasó a su lado: "Oye linda ¿y tú de donde vienes? ¿Italia?". Sonrió y siguió su camino. ¡Cuánto tiempo había pasado! Tanto que ni sus coterráneos podían reconocer su aún latente cubanía. Se sentía una extranjera en su propia tierra.

Con ese pensamiento tomó rumbo a la casa donde nació, donde creció. Su madre estaría esperándola impaciente. "¡Qué delgada tú estás!". Sería lo primero que le diría. Y a continuación le serviría un buen plato de arroz congrí. Mientras comía y se deleitaba en el retorno a los sabores de su infancia, la voz melosa de su madre le narraba todos los chismes del barrio.

Lo había echado de menos.

5 comentarios:

Nares Montero dijo...

Si, señora!
Esto si es cambiar de registro!
Bravo!

Bs

Oihana dijo...

Gracias... :-P
Otros tantos pa'ti!

Men dijo...

Aleluya!!! Así sí niña, así sí!!!

Muass

cerillasGaribaldi dijo...

¡Cuánta vida tienes por ahí escondida!
"Cuéntanola toa" plis.
Muchos besos de 'Ignacio'

Oihana dijo...

Men! Viste??? Creo que estoy viendo de nuevo la luz!! jeje... sabes que siempre fue así lo que pasa es que me gusta revolcarme en el lodo. Me siento tan bien sabiendo que estáss por aquí... Te echo mucho de menos, no te puedes imaginar cuanto. Mil muxus para ti!

Ignacio... vida, siempre hay! Yo te la cuento chico! Besazos!